Vida Secreta

Un casi diario de lecturas, viajes, paseos y reflexiones

miércoles, marzo 15, 2006

Azzurro


Se respira por las calles de la ciudad de Sevilla el bullicio de una ciudad viva. El gentío se agrupa en las calles llenándolas de color, de gente, de ruido. La primavera acecha en cada esquina, y el sol se asoma ya amenazándonos con el calor que se aproxima.
En esta época es fácil encontrar un milagro en cada rincón, porque la vida renace y penetra en cualquier parte. Después del invierno mortecino todo cambia, para que nada cambie, como dijo un día Giuseppe Tomasi di Lampedusa en su libro El Gatopardo.

Precisamente hablando de italianos, ayer encontré un milagro en plena calle, concretamente en la plaza de El Salvador. Mientras la gente paseaba distraídamente, o tomaba algo sentada en las terrazas a la sombra de los naranjos, un grupo de cuatro muchachos italianos y desvergonzados cantaban y hacían sonar un contrabajo, una guitarra, una caja de percusión y unas maracas. Interpretaban la canción que Adriano Celentano, il grande, convirtió en uno de los himnos oficiosos de Italia y su selección de fútbol: Azzurro.

La letra de esa canción habla de la promesa de felicidad del verano: Cerco lèstate tutto il anno e allìmproviso eccola qua. Uno también busca el verano todo el año, el verano como época de los placeres y de las risas. Y de improviso llega ese verano a nuestras vidas. Un verano que pretende ser la plenitud, pero que no deja de ser, realmente, el comienzo de nuestra decadencia vital, la época en la que nuestros errores y omisiones se hacen patentes. Hasta que, de repente, llegue el último verano. La canción sigue hablando de que el amor cambia de sitio en verano y uno se queda sin recursos cuando ese amor se va. E allora io quasi quasi prendo il treno e vengo, vengo da te. Ma il treno dei desideri nei miei pensieri all'incontrario va. Pretendemos coger el tren para ir en busca de ese amor, de nuestros más fervientes deseos, pero el tren de los deseos en nuestros pensamientos, siempre marcha en el sentido contrario al correcto.
Azurro, queremos que nuestro verano sea azul, pero es ocre y no tiene marcha atrás.
Celentano lo sabía y, sin querer, compuso un himno que toda Italia canta sin saber que cantan una despedida.

3 Comments:

Publicar un comentario

<< Home